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Homenajes
Miguel Convertiviernes, 02 de diciembre de 2011.  Se cumplen 60 años del subcampeonato de 1951, año en el que el taladro irrumpió con fuerza y apabulló a los equipos grandes para coronarse en la primera posición de la tabla al finalizar el torneo, que tuvo goleadas y pasajes históricos para nuestros corazones en verde y blanco. Hoy en Mendoza, Miguel Converti habla de "su Banfield" y la rica historia que escribieron juntos.  Los Andes On Line le realizó una entrevista muy interesente que compartiremos con ustedes, fue realizada por José Félix Suárez - Especial para Más Deportes.

"Soy hijo de Banfield" reconoce Miguel Converti cuando evoca con una expresiva sonrisa sus comienzos en una sexta división allá por 1941, sus 5 temporadas en divisiones inferiores, su debut en primera hacia 1946 junto a su inseparable amigo Juan José Pizzuti, su condición de titular siempre como puntero derecho desde 1949 hasta 1955 y aquellas dos recordadas finales frente a Racing Club que se jugaron el miércoles 1 y el domingo 5 de diciembre de 1951 en la cancha de San Lorenzo de Almagro -el Viejo Gasómetro de la Av. La Plata- para definir el título de esa temporada en el fútbol argentino.

 

"Se han cumplido 60 años de aquel eterno recuerdo en que un equipo chico estuvo a un paso de coronarse campeón por primera vez y el Cholo se emociona como un pibe en la charla con Más Deportes: "Racing nos ganó 1 a 0 la segunda final con un golazo de Mario Boyé, al que apodaban el Atómico por la potencia de su remate, con un disparo a media altura apenas al minuto del segundo tiempo que se le coló en un ángulo a Graneros".


"El primer partido había terminado 0 a 0 y también habíamos empatado los restantes dos juegos del torneo oficial (1 a 1 en la 9na. fecha el 17 de junio en Banfield con goles de Albella (B) de penal y Blanco (R) y también 1 a 1 en la 26ª fecha el 30 de setiembre en cancha de Boca donde Racing hacía de local, conquistas de Ameal (R) y Albella (B). Entonces no había cambios y jugué todo el segundo tiempo con una fisura. Sólo pude calmar el fuerte dolor con una inyección de novocaína".

Cuenta Converti: "Es cierto lo que siempre se dijo de que Evita quería que ganara Banfield. Ella tenía simpatía por nosotros y se inclinaba por el equipo más débil frente al poderoso que ya había ganado los dos campeonatos anteriores. Al peronismo le convenía por una razón política el triunfo del más humilde para llegar a las clases más pobres aunque se decía que Perón era simpatizante de Racing".


"Por eso tuvimos el apoyo de todas las hinchadas, salvo la de la Academia, claro está. Al año siguiente en 1952 cuando falleció Evita, todo el plantel de Banfield acudió al sepelio de sus restos y transmitió sus condolencias al general Perón. Con Pizzuti que era un jugador de 25 goles por torneo, podríamos haber salido campeones pero ese año había sido transferido a River junto a Hernández a cambio de Huarte, Sánchez y Caviglia, en tanto que Grisetti fue a Racing en trueque por Graneros".


"Para mí el equipo del 50 fue superior al del 51 no sólo porque teníamos a Pizzuti sino también a Grisetti en la valla, al que se conocía como "el arquero suicida", y al peruano Guzmán en la defensa. Casi al final de la segunda rueda de ese campeonato (32ª. fecha, 12 de noviembre) les ganamos 3 a 0 en nuestra cancha cuando Racing ya festejaba el título con dos goles de Pizzuti y el restante de Tolosa. Me acuerdo que un diario deportivo de la época -El Pampero- tituló a lo ancho de la página: "¿Quién es el campeón?".


Además, en la jornada inaugural de 1949 (24 de abril) les empatamos 2 a 2 con un gol mío y el otro de Pizzuti de penal. En esos tiempos éramos algo así como "la sombra negra" de Racing. Sin embargo ellos nos ganaron la segunda final del 51 y pasaron a la historia como los tri-campeones".


Comenta también el Cholo: "El técnico era un dirigente, don Félix Zurdo, pero el que manejaba todo era el preparador físico, el profesor Adolfo Mogilesky. Había un buen grupo humano, una buena relación y mucho compañerismo entre nosotros aunque mis mejores amigos eran Tito Pizzuti y Eliseo Mouriño. Los jueves a la tarde hacíamos fútbol y después del entrenamiento los tres nos reuníamos a comer pastas en el restaurante "Bandera Argentina".

Luego Eliseo se iba a su casa y nosotros dos nos íbamos a milonguear. En 1951, con Racing, igualamos el primer puesto con 44 puntos, pero como a mitad de año se había anulado el gol-average no nos sirvió de nada tener una mejor diferencia de gol (Banfield 63 a favor y 33 en contra; Racing 60 a favor y 37 en contra). En la antepenúltima jornada perdimos un partido increíble frente a Chacarita que nos ganó 2 a 1 con una formación juvenil, aunque esa tarde no nos dieron un penal".


"En la penúltima nos alcanzó Racing porque quedamos libres. Del arbitraje de las dos finales no hay nada que reprochar porque los árbitros ingleses Wilbraham y Cross dirigieron bien. Banfield nos reunió en 1971 a los 20 años cuando nos dieron una medalla de oro. Ahora nos van a homenajear nuevamente el 20 de diciembre, aunque sólo estamos con vida Huarte y yo. También el martes 13 voy a recibir el cariño de mi querida Mendoza, donde me radiqué para siempre allá por 1959 cuando vine a Gimnasia".

José Félix Suárez - Especial para Más Deportes


El taladro 1974Hoy se cumplen  42 años de la mayor goleada de la historia del profesionalismo en Primera, un 6 de octubre de 1974, Banfield le ganó 13 a 1 a Puerto Comercial de Bahía Blanca, por el viejo torneo Nacional. Un récord  inigualable en primera división.

Un soleado domingo 6 de octubre de 1974, mientras se disputaba la 12ª fecha de los recordados Campeonatos Nacionales, Banfield derrotó a Puerto Comercial de Bahía Blanca por 13-1 y consumó la máxima diferencia sobre otro conjunto en la historia del fútbol profesional argentino de primera división.

Juan Alberto Taverna, el jugador que marcó 7 goles, un récord que nadie alcanzó en un mismo partido. Además, el generoso triunfo sobre el entusiasta Puerto Comercial de Ingeniero White, Bahía Blanca, por la zona A de la competencia, instauró también un récord todavía imbatido: el del delantero Juan Alberto Taverna, autor esa tarde de siete conquistas en el encuentro.

Juan Alberto Taverna, el máximo anotador de goles en un solo partido en la historia del fútbol argentino profesional, remarcó que en aquella tarde de gloria personal, en octubre de 1974, hizo "lo que mi conciencia me dictó que tenía que hacer"."Hice lo que tenía que hacer: goles. Lógicamente que, por momentos, me invadió una sensación de ambigüedad, pero yo estaba en la cancha para responder a la confianza que había depositado en mi la gente de Banfield y tenía que pagarla", rememoraba Taverna por su parte."A medida que pasaban los minutos me ponía a pensar: pobres estos muchachos de Puerto Comercial, ¡cómo se deben sentir!", manifestaba el atacante.

La síntesis:

Banfield (13):
Ricardo La Volpe; Eduardo Pipastrelli, José Romero, José Terzaghi y Raúl Giustozzi; Silvio Sotelo, Hugo Mateos (Ricardo Girado) y Rubén Flotta; Enrique Lanza, Juan Taverna y Luis Roselli. Dt: Héctor D'Angelo.

Puerto Comercial (1): Juan Tolú; César Colman (Contardi), Raúl Lugones (Rubén Viani), Osvaldo Baley y Núñez; Mario Rachi, Enrique Dekker y Solís; Jalil, Juan Carlos Nani y Diego Romero. Dt: Rufino Bugarini.

Goles en el primer tiempo;
5, 7, 31, 37 y 39 Taverna (B), el primero de penal; 11 Lanza (B); 15 Roselli (B)

Goles en el segundo tiempo; 2 José Romero (B); 7 Lanza (B); 13 Rachi (PC); 16 Roselli (B); 26 Pipastrelli (B); 42 y 43 Taverna (B), el segundo de penal.

Cancha: Banfield.

Árbitro: Roberto Goicoechea.
caparelliEl Club Atlético Banfield lamenta el fallecimiento de Domingo Caparelli, recordado marcador que integrara el equipo del 51.

Querido por todos, homenajeado por la Subcomisión de Socios Vitalicios y ganador del premio al mejor compañero del plantel en su paso por la institución, también trabajó en las divisiones inferiores de nuestro club.

Desde nuestra entidad lo recordaremos siempre con gran cariño y orgullo de haberlo tenido defendiendo nuestros colores.
Banfield 1951En la ciudad de Tandil se recuerda a Alquiles David Caviglia, quien participará del equipo de 1951. El delantero debutó en el histórico 5 a 1 ante River en el gallinero.

La Voz de Tandil desarrolló un breve homenaje muy interesante a Caviglia fallecido hace poco tiempo. Desde Banfieldlocura! saludamos a sus familiares y amigos.

Compartimos un pedazo grande de la historia del taladro:

Un 20 de junio de 1951, se cumplen hoy 60 años, Alquiles David Caviglia quedaba en la historia del Club Banfield de Buenos Aires, luego de golear a River Plate en el Monumental por 5 a 1.

Cuentan los memoriosos que Caviglia venía desempeñándose en la tercera división con poca participación en primera. Pero el destino quiso que un delantero titular del Taladro se lesionara y le permitiera a Caviglia ir a la herradura del Monumental (NdR: en esa época el estadio de River no estaba cerrado).

El Diario La Nación titulaba luego del juego: "Serio traspié experimentó el team de River Plate ante Banfield".

La crónica del encuentro mencionaba "ayer 20 de junio Día de la Bandera jugó en la herradura Monumental el local River Plate ante su similar de Banfield, el team riverplatense cayó vencido por 5 a 1". Entre la formación del Taladro, en esa fecha diez del campeonato, se encontraba el talentoso Caviglia recientemente fallecido. Este recuerdo al cumplirse 60 años se lo dedican sus amigos: Juan Bisogni, Cafetería La Vereda y Pablo Ernesto Pasty.

SINTESIS


River Plate 1:
Carrizo, Pérez, Parra, Yácono, Venini, Ferrari, Vernazza, Pizzutti, Gómez, Labruna y Loustau.

Banfield 5:
Graneros, Ferretti, Bagnatto, Caparelli, Mouriño, D'Angelo, Converti, Sánchez, Albella, CAVIGLIA y Huarte.

Arbitro: Wilbraman (Inglés)

Recaudación:
$ 109.835 moneda nacional curso legal.

Goles:
Albella (3), Sánchez y Huarte para Banfield. Walter Gómez para River Plate.
Ascenso BanfieldSin duda un recuerdo que aún hoy día sigue llenando mi corazón

Fue ayer, cuando desayunamos en parada 23, una agradable confitería en la playa de Santa Teresita, vecina al camping el carmen. Fue ayer cuando esa soleada mañana de enero de 2001 veíamos por las ventanas hacia el mar, como los turistas disfrutaban de sus merecidas vacaciones. Fue ayer, cuando nos preguntábamos que hacer mientras las cucharas revolvían el humeante café y nos mirábamos entre los cuatro sin solución alguna.

Sentados en una pequeña mesa de algarrobo, en posición de partido de truco veía las caras de preocupación de Carlos Portell, Raúl Baud y de mi amigo "Lalo" Herrera, suponiendo que mi rostro expresaría los mismos sentimientos que los de ellos. Las medialunas ni se tocaron, raro teniendo en cuenta la buena pastelería de "Parada 23" y que el viento de la costa despierta el apetito. Pero en el ambiente se percibía, un clima bastante espeso. La casa aún no estaba en orden. Habíamos dado los primeros pasos para normalizar la situación económica en el club, pero la realidad decía que no teníamos un mango partido al medio y los jugadores esperaban la llegada de los dirigentes con la gran ilusión de cobrar algo de la deuda que manteníamos.

El riesgo era real, la preocupación de que abandonen la pretemporada estaba latente, el retorno a Buenos Aires parecía irreversible, pero había que afrontar la situación y allá fuimos. Llegamos a las canchas del Cadu, sobre la ruta interbalnearia, al lado del aeroclub, donde comienza el campo. Mane Ponce, el profe Insaurralde y Ramiro Logercio trabajaban intensamente con el plantel, hasta que el silbato sonó y los muchachos detuvieron su marcha. Rápidamente se sentaron en el medio de la cancha y la charla comenzó.

No era fácil encarar a ese grupo de profesionales liderados por Garrafa, el Archu y el Gato . A pesar de ello, la frase no tardó en llegar. La voz de Portell les transmitió la noticia que menos querían escuchar: "Muchachos no tenemos un mango, ustedes son profesionales y la decisión que tomen la vamos a respetar sin rencor alguno, sabemos que dejaron a sus familias en Buenos Aires y tienen la total libertad para retornar aquellos que así lo deseen. No están obligados a quedarse, el club está haciendo un gran esfuerzo para pagar los gastos de la pretemporada, pero lamentablemente hoy no podemos cumplirles con la obligación económica que habíamos asumido".

Imposible describir las miradas tensas, los ojos del Japo Santa Cruz daban vueltas sin parar. El pensamiento del Pucho Castro , mientras se tocaba su melena, diría: "¿Quién carajo me mando a venir a Banfield, a esta altura de mi carrera me viene a pasar esto?" . Pablito Del Río miraba fijo el césped como si ahí encontraría una leyenda que diga "esto es una joda". Pero lamentablemente la noticia que el presidente del club les transmitía era verdad. Banfield vivía su gran última crisis económica sin tener donde "rascar" un mango. El círculo se achico, el plantel debatía en voz baja como para que no escuchemos quien proponía abandonar el barco, posiblemente pensarían que podría llegar a haber represalias si tomaban la decisión más drástica. Los minutos pasaban, el sol justo en el medio pegaba de lleno. La hora del almuerzo se acercaba y el debate continuaba, hasta que se escucho al gran capitán de todos los tiempos, a Javi Sanguinetti decir: "Miren muchachos, si nosotros regresamos no ganamos nada, mas allá del dinero también está en juego nuestro prestigio. ¿Para qué vamos a dar ventaja?, aprovechemos la preparación de esta pretemporada y vamos a triunfar, es la única manera de salir de esta situación, si estamos todos unidos nosotros podemos lograr el objetivo mayor" , y finalizó pidiéndonos a los dirigentes que asumamos el compromiso de cancelar la deuda con la venta del primer jugador. Nos sacrificamos todos, los que nos quedamos y al que le toque irse.

Mientras el alma nos volvía al cuerpo, el Loco González con su simpatía que lo caracteriza, asintió rápidamente. El Cebolla Giménez y Mazzuco fueron los primeros en ponerse de píe. Forestello pegó un grito que sin duda alguna sería mitad bronca y mitad felicidad de ver al grupo tan unido. La foto se completaba al ver a Mané Ponce con su tierna sonrisa decir "menos mal que estos muchachos también piensan con el corazón" . Si alguien escuchaba a Raposo repetir allá vamos, allá vamos, se preguntaría en su interior ¿este muchacho que dice? Y la respuesta era fácil. Lo que decía Matías era que nadie mejor que ellos sabía del potencial futbolístico y de personalidad que tenía ese gran grupo, que había logrado armar el Gordo Cachin Blanco y que, por esas cosas del fútbol, fue el primero en irse.

La verdadera historia comenzó ese día, a pocas cuadras de la arena. Andrés San Martín fue el que partió a Unión de Santa Fe y el compromiso dirigencial se cumplió al píe de la letra con el dinero que entró del club Tatengue. Los triunfos llegaban, el invicto seguía, la magia de Garrafa Sánchez afloraba todos los partidos, el "Pibe Cantina" sonaba cada vez más fuerte, el Gato Leeb rompía redes, el querido Laucha sacaba todas.

El "cuco" en aquella epoca era Instituto de Córdoba. En nuestro estadio, y sobre la hora, resultamos airosos de un empate que hubo que trabajarlo hasta la última gota de sudor. No obstante, el resultado no daba el aire necesario para mirar una revancha aliviados. Parada difícil para ir a la ciudad mediterránea. Allí es donde nace la famosa bandera "GRACIAS POR EL APOYO" que lucían los jugadores, un homenaje a toda nuestra gente, que tenía que regresar en autos, combis y micros la madrugada de un lunes frío y lluvioso de otoño, posiblemente con las manos vacías. Grave error cometimos. Nos equivocamos, no hacía falta la bandera para amortiguar una eventual eliminación porque ese equipo no arrugaba, tenía todo: magia, furia, decisión, coraje, personalidad y por sobre todo, mucha pero mucha, hambre de gloria.

El final lo conocemos todos. Faltaba solo un paso más, tomarse la cerveza bien helada para festejar la conquista, ese logro que al principio del relato sonaba utópico e inconcebible. Llegó un domingo soleado, casi igual a aquel día de enero en Santa Teresita. Las bombas de estruendo desde las 6 de la mañana para que nadie se quede dormido. ¿Y sabés una cosa? Ese 20 de mayo de 2001 supe lo que es ser feliz.

Gracias a todos mis compañeros de comisión directiva y a los que me permitieron vivir ese día.

Gracias a esos gladiadores.

Que dios bendiga a nuestro querido Garrafa Sánchez y Alejandro Mulet, que tan pronto nos dejaron.


Viva Banfield por muchos siglos más.

Marcelo Martínez, presidente de la Agrupación el Taladro


Campeonato 2016

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