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Homenajes

jugar como hombre zanettiSe presentó la biografía del mítico Capitán y aún vigente jugador del Inter, el argentino ex Banfield, Javier Zanetti, de 40 años.

La biografía fue presentada por cumplirse 20 años desde su llegada al Inter, "no faltó ni siquiera al entrenamiento después de su noche de bodas", así se presentó el libro, cuyo título es "Jugar como un hombre"

Gianni Riotta describe a "un campeón de otros tiempos", un deportista cabal hoy cubierto de trofeos, pero de origen humilde.

"Nadie como él -dice el libro- encarna el modelo de gran familia" de Inter, a veces caótico, pero muy generoso, lejos de clubes más estructurados como Juventus y Milan", coloca a Zanetti "como heredero del gran Giacinto Facchetti".

"Lástima que murió sin ver la revancha del equipo", cuenta Zanetti, gran amigo de Roberto Baggio y un "obsesivo" del entrenamiento, clave para entender como disputó tantos partidos como nadie en la historia de Inter (824 partidos) y en la selección argentina (145).

"Nunca faltó. Ni siquiera tras la noche de boda, el 23 de diciembre de 1999, día del sí a Paula tras largos años de vida en común... Paula pensó que se estaba casando con un loco, luego descubrió que era un loco afectuoso, ligadísimo a la familia, escrupuloso en el trabajo, generoso con los demás", afirma.


garrafaDe la mano del escritor Eduardo J Quintana, Mundo Ascenso hace un homenaje mediante este cuento a todos los hinchas de Banfield.

Ver en Mundo Ascenso

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Calles adoquinadas, veredas anchas, casas bajas, sol a pleno; Juan volvía a su casa con la decisión tomada, sabiendo las consecuencias que ello acarrearía por la negativa de sus padres, pero reconociendo que con diez y siete años, había conclusiones sobre su vida que debía acompañar con hechos y esto era justamente un deseo a cumplir, un sentimiento que llevaría en la piel para toda la vida.

Cuando uno nace, tiene muchas cosas impuestas que con el correr de los años las va puliendo o directamente cambiando, y el caso de Juan, es emblemático. Toda su familia paterna era hincha de Los Andes, hinchas y socios fanáticos del mil rayitas. La familia de su madre, natales del barrio San José de Témperley, eran enfermos del Gasolero. Ellos, Ana y Carlos, se conocieron en el colegio secundario, donde comenzaron una relación que ya lleva más de veinticinco años, tres hijos y un bienestar que los llevó a vivir en un barrio acomodado de Banfield.

Por el fútbol, surcaron momentos duros, las familias estuvieron enemistadas durante mucho tiempo. Como en aquellos clásicos de campeonato 90/91, en la B Metropolitana en cuyo partido de ida Témperley goleó a Los Ándes 3 a 0 en el "Eduardo Gallardón" y que posteriormente casi termina en una batahola familiar, que llevó a la familia a distanciarse durante unos cuantos meses. Esas peleas no hicieron mella en la relación de Carlos y Ana, los padres de Juan, quienes hacían todo lo posible para volver a unir a la familia. Pero ese campeonato, el 90/91, fue lapidario, porque luego del enojo y la recomposición de la relación entre suegros y cuñados, llegó el partido de vuelta en el que Los Andes se tomó revancha y goleó a Témperley 3 a 0 en el "Alfredo Beranger", lo que provocó una nueva pelea, esta vez, casi terminal.

Juan creció entre esa rivalidad, tíos y primos que lo querían llevar para su club, Carlos y Ana, en un pacto, que implicaba la libre elección de sus hijos. Y Juan eligió...

Eligió la historia, eligió la pasión, eligió a su ídolo, eligió los colores: verde y blanco

Seguramente en esa elección, no solamente incidieron aquella eterna pelea familiar y el fanatismo de su amigo de la infancia, sino que fue determinante un partido que Juan fue a ver a la cancha con su amigo Roberto y el padre, donde, quien a la postre sería su gran ídolo, los deleitó con su fútbol, fue un 6 a 1 que Banfield le infligió a Chicago y ese ídolo eterno para Juan, fue ni más ni menos que José Luis Sánchez, "Garrafa".

Un pibe que no tiene definido su futuro futbolero, que vive en el tironeo de dos clásicos rivales de barrio, encuentra en la magia de Garrafa, en la mística del Taladro, en el histórico "Florencio Sola", el amor que lo acompañará toda su vida. Costó que tanto su padre, como su madre y las familias de ambos, aceptaran el paso dado por Juan en ese encuentro con el fútbol, que lo marcó para siempre. Fueron días de silencio y peleas con sus hermanos, porque Cecilia, la nena, había adoptado al Mil rayitas como su padre y su hermano mayor, Héctor, era del "Cele" como su madre. La habitación compartida con su hermano y luego de largos combates, que incluyeron golpes, necesitó de la mediación de Carlos, el padre, quien dictaminó la separación de la pieza con un gran modular, como dos barrios; de un lado todo celeste, del otro, verde y blanco, con un taladro dibujado en una de las paredes y un póster del gran Garrafa Sánchez en la cabecera de la cama. Pero ahí no terminó la cosa, porque Banfield pasó a jugar cosas importantes, mientras Témperley y los Andes, deambulaban en otras categorías, acción que también trajo aparejados problemas en las comparaciones. Pero la pasión no entiende de torneos, divisiones y descensos, es algo que se siente, se vive y por sobre todo se lleva dentro del corazón.

Por eso, aquel día en que volvía del colegio con la decisión tomada, almorzó en silencio y ante la pregunta de su madre, respondió:

- Voy a hacerme un tatuaje, mamá.

- ¿Y tu padre lo sabe?

- ¿Y por qué lo tiene que saber, mamá?

- Porque sos chico todavía y hay decisiones que no podes tomar sólo, Juan

- Cómo que soy chico, voy a cumplir diez y ocho años mamá, ya dejé de ser un chico

- ¿Y vos te pensás....?

- No mamá – interrumpió Juan- papá con un año más que yo, fue a la guerra, así que no me digas que soy chico.

- Yo lo único que te digo es que papá se va a enojar...

- Qué se enoje...

Tomó su mochila y partió a cumplir con su obligación banfileña. Un trayecto corto y muchas vivencias que surcaron su cabeza. Rememoró goles, jugadas, cantos, situaciones. Estaba convencido. Dolió, sufrió, gozó, su piel quedaba marcada para toda la vida con un sentimiento. Miró un espejo y vio su obra terminada, la disfrutó y se sintió feliz. Partió a ver a sus amigos, definió el momento como único e irrepetible. Todos admiraron la obra y gritaron al unísono ¡Banfield, Banfield...!

La noche se acercaba y ya era hora de volver a casa, seguramente su padre lo esperaba para una reprimenda. El hecho estaba consumado y no había vuelta atrás. Al ingresar, encontró a sus padres en el living mirando televisión. Al saludar, su padre esbozó un simple:

- ¿Todo bien Juan? ¿Cómo quedó eso?

- Bien viejo, dolió un poco pero quedó bien...

Y Juan que se metió en el baño en momentos que Ana, su madre le decía:

- ¿Y no le vas a decir nada, viejo?

- ¿Y que querés que le diga?

- No sé, retalo, decile algo...

- ¡Cómo lo voy a retar, Anita...! ¿Vos te olvidás de esto?

Y el padre que se saca la camisa y le recuerda a Ana sus dos tatuajes, el de las Islas Malvinas y el escudo de Los Andes; Juan escuchaba en el baño y cuando dejaron de retrucarse cosas, salió saludó y se fue a dormir boca abajo. Era feliz. Dormía con su ídolo. En su omóplato izquierdo descansaba la imagen de "Garrafa" llevando la pelota y luciendo el hermoso atuendo verde y blanco a rayas verticales.

Las mismas rayas verticales, verdes y blancas, que Juan tenía en su corazón...

Corazón banfileño...

Por: Mundo Ascenso | Eduardo J Quintana - @ejquintana010


camisetas histoLos hinchas de Banfield que estuvieron en el Estadio pudieron ver un banner donde lucían varias de las camisetas históricas del Taladro.

La gráfica estuvo colocada en el alambrado de la tribuna visitante, aprovechando la ausencia de público en ese sector dispuesta por la AFA. La idea surgió desde el seno de la Comisión Directiva y fue implementada por la Dirección de Estadio (a cargo de Jorge Di Prinzio) y de la Gerencia de Marketing, bajo la coordinación de Luis López.

Al respecto, Luis López comentó que "buscamos traer a la escena cotidiana un poco de la historia del Club, creemos que fue un grato recuerdo para los más grandes y la posibilidad de que los más jóvenes conozcan un poco más de donde venimos". Y agregó: "seguiremos dándole a cada espacio de la Institución toda la impronta del barrio y de nuestra historia, buscamos generar un sentido de pertenencia aun mayor al que ya une fuertemente a cada uno de nosotros con el Club".

En tanto que el dirigente Jorge Di Prinzio afirmó que "tratamos de aprovechar todos los espacios del Estadio con acciones que generen un fuerte sentido de pertenencia, como hicimos también anteriormente al convocar a los Socios e hinchas a colaborar pintando las instalaciones de la cancha".


hinchada Banfield Estudiantes Buenos AiresLa gente de Banfield se acercó masivamente al estadio de Platense pensando en pasar de fase, único objetivo que aun quedaba en pié tras haber quedado fuera del torneo. Como durante toda la temporada la hinchada del taladro llenó su tribuna, como siempre, lástima que el equipo no acompaña, pero hay que resaltar que el bajón del talado viene desde hace rato y su gente nunca aflojó.

Los horarios y días incómodos no pueden frenar la locura por verte, más allá de todo lo que vivimos en los últimos 2 años, Banfield tiene su gente y nunca te va a abandonar.


gayi banfield 2En el sitio web del taladro en Europa, www.eurobanfield.com, se publicó hace un tiempo una interesante entrevista al responsable de haberle tirado la famosa gallina a River cuando se enfrentó a Banfield luego de haber perdido la final de la Libertadores ante Peñarol, historia que todos conocemos. Hoy se cumplen 47 años de aquel empate 1 a 1 el 29 de mayo de 1966, compartimos con ustedes el trabajo de nuestros colegas:

EuroBanfield.com habla por primera vez el socio de Banfield que le puso "gallina" a River. Un hecho que lo hizo entrar en la historia del fútbol nacional. "Tiré la gallina para cagarme de risa, no hubo ninguna otra intención", asegura.

-¿Cómo se llama?

-Eso es lo único que no te voy a contestar.

-¿Por qué?

-Porque en mi juventud hice algo de lo que me enorgullezco, pero que hoy en día me puede traer algunos problemas.

-¿Qué hizo?

-¿Viste que a los de River les dicen "Gallinas"?. Es por mi culpa.

La cancha de Banfield se va llenando. Es un partido más en la historia, pero en la tribuna hay un hincha que no pasa desapercibido cuando se repasan los hechos destacados. Hace 53 años (Hoy casi 60) que es socio y la platea local parece, a esta altura, una habitación más de su casa. Algo lo distingue del resto, ya que sin haber ejercido un puesto político en el club, es igualmente reconocido.

En mayo de 1966, River Plate disputaba la final de la Copa Libertadores de América contra Peñarol de Montevideo. En la ida, disputada en Uruguay, ganó Peñarol por 2-0. Luego, en el Monumental, River venció 3-2 y esto llevó la serie a un tercer y definitivo partido en el Estadio Nacional en Chile. El equipo argentino comenzó ganando 2-0 un partido que se le presentaba fácil, pero los dos goles convertidos en el complemento por los carboneros, sumados a otros dos en el tiempo extra, le quitaron de las manos la tan ansiada copa.

Cuatro días después, River debía enfrentar a Banfield en el estadio de Peña y Arenales.

"Se planeó todo en 'Mi club', una discoteca a la cual yo concurría con mi grupo de amigos y con cuyo dueño tenía una fuerte amistad. Cuando el jueves nos reunimos, charlamos sobre River y se nos ocurrió hacerles alguna cargada. Fue ahí cuando surgió la idea. Nos pareció algo perfecto para el momento que ellos estaban viviendo", comenta el ideólogo con una mezcla de alegría y nostalgia. "Nos pusimos de acuerdo con el comisario, que también se juntaba a 'chupetear' con nosotros, para que nos dejara entrar. Así que no hubo problemas, nos dijo que iba a dejar la zona liberada un rato antes del partido para que pudiéramos llevar la gallina a la boletería, lugar donde también nos veíamos para 'copetear' los días de partido", agrega.

La gallina, de raza lego y color blanco, se iba a convertir, sin saberlo, en uno de los protagonistas de la tarde. La mantuvieron dentro de una bolsa de panadería industrial vistiendo una cinta roja pegada en el pecho con cinta scotch, hasta diez minutos antes del partido. "Antes de que empezara, llevamos la bolsa con el animal hasta la platea y esperamos a que saliera River para tirarla. El que encabezó la fila fue Oscar "Pinino" Mas y cuando pisó el césped se la tiré adelante. La pobre gallina ligó, de Pinino, una patada en el orto que la hizo picar hasta el otro lado de la cancha y todos los fotógrafos empezaron a correrla desde atrás", recuerda entre carcajadas dignas de un buen bromista.

El acto estaba consumado y la reacción no tardó en llegar.

"En la tribuna estábamos todos cagándonos de risa, los de River calientes como yeguas y los fotógrafos como locos corriendo de un lado para el otro intentando fotografiar a esa, la primera gallina", continua el testigo protegido, y añade: "El que más lo disfrutó fue el 'Portugués', canchero de Banfield, que con el partido listo para arrancar, la agarró, la llevó al vestuario y la hizo cagar ahí mismo. Esa misma noche fue guiso".

-¿En ese momento creyó que le iba quedar el mote para el resto de la historia?

-No, ni lo pensé la verdad. Antes nos divertíamos así, eran jodas comunes. Lo hice para cagarnos de risa, no hubo ninguna otra intención. Pero se ve que gustó.

La chanza estaba hecha, todos los plateístas sabían quién había sido el autor material del hecho pero un acuerdo tácito hizo que nadie revelara el secreto. Las primeras repercusiones fuera del ámbito de Banfield llegaron recién 30 años después.

"Un periodista que escribió dos o tres libros de la historia de Banfield, Víctor Raffo, que en una oportunidad me había preguntado sobre el tema, le dió mis datos a Carlos Carpaneto, que escribe en el diario Olé sobre Banfield. Éste me llamó por teléfono para hacer una nota y yo le dije que no tenía nada que ver con el tema. Después, una filial de Boca en Brandsen me invitó a comer un asado para conmemorar la fecha pero tampoco fui", explica el hincha convencido de que preservar su identidad es la mejor forma de resguardarse y agrega: "Hasta el Secretario de Cultura de la Municipalidad de Lomas de Zamora me ofreció siete lucas para ir a contar la historia al programa de Susana Giménez y también dije que no".

-¿Le dijo que no a siete mil pesos?

-Sí, nene, prefiero seguir viviendo en paz.

Autor: Juan Manuel Cignoni

ACLACIÓN IMPORTANTE POR VICTOR RAFFO:

Es necesario aclarar algo. Yo no le di al periodista de Olé, datos personales de quien tiró la gallina, porque cuando lo entrevisté para el libro "El Banfield de Don Valentín" alrededor del año 2000, me pidió privacidad y eso fue lo que hice: no lo cité ni por nombre ni apellido ni apodo. Cuando el periodista de Olé me pidió su número de teléfono, me negué a dárselo, pero luego él llegó a quien tiró la gallina por medio de un foro de hinchas de Banfield en internet y le fue muy sencillo encontrarlo, porque quien tiró la gallina caminó durante décadas las calles de Banfield hinchando el pecho y diciendo que había sido él. Por eso TODO EL BARRIO SABE QUE FUE ÉL. Pero también durante décadas, cuando se le acercó un periodista para hablar del asunto, respondió: "No sé de lo que me está hablando".

Quiero aclarar también que quien escribió esta nota e hizo la entrevista, es el nieto de quien tiró la gallina, y que la nota fue hecha para una revista editada por DEPORTEA, escuela de periodismo donde su nieto estudiaba.

Víctor Raffo (socio CAB 2999)




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